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Tus huesos nos deben, Pablo

Por Mario Ernesto Almeida Bacallao 

______________

Otra vez cuelgan los guantes 

Con tus huesos extraviados. 

Ay, Pablo, lo dice un cable 

Que me deja desplomado. 

Fueron las huestes fascistas: 

Tu cuerpo desenterraron, 

Con profana alevosía 

A la fosa lo lanzaron. 

Fosa común, se comenta, 

No les atormenta, Pablo, 

Que tus huesos no se encuentren 

Porque  recuerdan tu bando: 

Tu bando Rojo les arde 

Cual sangre hirviente en las manos. 


Es por eso que hoy estás, 

tristemente sospechamos, 

En la fosa más común 

Y escondida que cavaron.

Es que casi los escucho: 

«¡Que no se encuentre al cubano! 

Que nadie encuentre los huesos 

Extranjeros que retaron 

Con pluma, sangre y fusil 

A Hitler, Mussolini y Franco». 

Ay, Pablo, se confundieron, 

Con esa táctica erraron, 

Nos escondieron tus cuerpo 

Pero tu voz no enterraron. 

En fosa común tus huesos, 

Tu espíritu en nuestras manos. 


Con cierto recelo miro 

A aquellos que te alabaron, 

Que estuvieron por España, 

Que allí estando, señalaron: 

«Un cubano lucha aquí», 

Pero después se largaron. 

Tú no pudiste largarte, 

Tus glándulas te frenaron, 

Y en efecto te quedaste, 

Te batiste y te quebraron. 

También a mi estirpe acuso 

Sobre el horrendo pasado: 

Mis bisabuelos partieron 

Por las bombas espantados. 

Llegaste a España a morir, 

Por vivir, ellos zarparon, 

Pero mira, tú, ¡qué cosa! 

Fue en Cuba donde atracaron. 

Los bisnietos de los pobres, 

De los tristes emigrados, 

Tras más de ochenta almanaques 

Somos los que te buscamos. 


Tu nombre poco se escucha 

–Es lo que me dicen, Pablo– 

En las tierras que tus huesos 

Se terminaron tragando.

Ay, Pablo, tu nombre tiene, 

Aunque no lo sepan tantos, 

Una vibra dulce y fuerte 

Que nos acaba agarrando 

Y nos hace perseguir 

Tus huellas por sitios tantos: 

Huella es la tinta que puso 

Color y forma a tu encanto 

De narrar lo que veías, 

Ya fuere lumbre o espanto 

O en el espanto la lumbre 

Como lo bello en el llanto. 

Pero huella también es 

El deteriorado calcio 

De tu estampa que, perdida, 

Llama desde algún remanso. 

Si España olvidó tu nombre, 

Si prefirieron borrarlo, 

En Cuba duele tu herida, 

Ay, Cuba te está buscando. 

Si nos quitaron tu vida, 

Tus huesos nos deben, Pablo.

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