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Miserable oferta

Por: Mario Ernesto Almeida Bacallao 
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Aunque me adviertas débil
y supongas
que el vencerme sea sencillo,
aunque mis dientes amenacen
con desaparecer antes de tiempo
y mis manos,
huesudas,
anuncien con temblor el ansia,
te prometo no caer.

Por mi sangre corren los ya no muertos,
dispuestos todos,
y todas, claro está,
a tomar por suyas mis manos
y por suyos mis dientes
y por suyos mis ojos.

Sin alardes de macho proveedor,
saldré a la caza y la pesca,
sembraré un árbol
o cuatro o dieciséis
y regresaré a la cueva
con algo entre las manos,
manos apenas mías
que ya ni débiles serán,
como yo,
que tampoco seré débil
para entonces.

Calculando tiempos agrios,
miserablemente eso te ofrezco:
la supervivencia.

De los pasajes de avión,
la carne de unicornio
y el clima nevado
para noches de lava...
tendrás que ocuparte tú,
aunque a mi abuelo,
el viejo cromañón,
la honra le duela.

Tuyo nunca, camarada.
           Pero siempre
                    para ti y contigo. 

Comentarios

  1. Hijo, eres todo un poeta , qué rico tu verso en símbolos e imágenes. Felicidades y adelante con el verso!!!!!!!

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