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Los retratos de la virgen...

Óleo: Gilda Sacasas

 Retrato de una virgen

Ella no sabe bien lo que ha pasado.
Él era su amigo, y ahora
le ha dicho adiós.
¡Ella que lo veía
como el padre, el esposo
que iba a ser! 
Ahora pasea con otra,
van riendo.
Ella no entiende
pero se ha quedado
quieta, como quien espera
una orden, o como el agua
antes de recoger la imagen
del rostro amado.
No se ha entregado al llanto.
No tiene una alborotada
imaginación. Sigue
yendo a sus clases. Cuida
cosas pequeñas: las libretas,
la raya en el orden, igual
que el pelo al levantarse.
Hace lo mismo que antes,
sólo un poco más triste.
La luz que la abandona
la dibuja un momento.
No sabe que está sola.
Ese ignorar la guarda.

Cine mudo

No es que le falte 
el sonido,
es que tiene 
el silencio.


Al despertar...

Al despertar 
uno se vuelve 
al que era 
al que tiene 
el nombre con que nos llaman, 
al despertar 
uno se vuelve 
seguro, 
sin pérdida, 
al uno mismo 
al uno solo 
recordando 
lo que olvidan 
el tigre 
la paloma 
en su dulce despertar.

(Fina García Marruz)

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