Ir al contenido principal

Lil Milagro Ramírez... del verso a las balas

Imagen de Abriendo Brecha


Mi nombre aquel

Mi nombre aquel

no lo pronuncies ni siquiera

en vos baja

espera

ya volveré a ser yo

cuando la muerte o cuando

el triunfo.

 

 

Despertar

Yo era mansa y pacífica

Era una flor,

Pero la mansedumbre no es un muro

Que cubre la miseria.

Y vi las injusticias

Y ante los ojos asombrados,

Estallaron las huelgas y las rebeldías

Del hombre proletario.

Y en vez de absurdas lástimas,

De hipocresías compasivas,

Brotó mi indignación

Y me sentí fraternalmente unida

a mis hermanos,

Y toda huelga me dolía,

Y cada grito me golpeaba

No solo en la cabeza o los oídos

Sino en el corazón.

Cayó mi blanca mansedumbre,

Muerta a los pies del hambre,

Me desnudé llorando de sus velas

Y un Nuevo traje me ciñe las carnes.

Primavera de lucha son ahora

mis brazos,

Mi enrojecida sangre es de protesta,

Mi cuerpo es verde olivo

Y un incendiario fuego me consume

Y sin embargo,

sigo siendo como antes,

amante de la paz,

quiero luchar por ella

desesperadamente,

porque desde el principio

yo soñé con la paz.


Lil Milagro Ramírez

Poemas tomados de Círculo de poesía

Para recibir más poemas y crónicas suscríbete a nuestro canal de Telegram

Comentarios

Entradas populares de este blog

No te salves

No te quedes inmóvil  al borde del camino  no congeles el júbilo  no quieras con desgana  no te salves ahora  ni nunca                           no te salves  no te llenes de calma  no reserves del mundo  sólo un rincón tranquilo  no dejes caer los párpados  pesados como juicios  no te quedes sin labios  no te duermas sin sueño  no te pienses sin sangre  no te juzgues sin tiempo pero si                 pese a todo no puedes evitarlo  y congelas el júbilo  y quieres con desgana  y te salvas ahora  y te llenas de calma  y reservas del mundo  sólo un rincón tranquilo  y dejas caer los párpados  pesados como juicios  y te secas sin labios  y te duermes sin sueño  y te piensas sin sangre  y te juzgas sin tiempo  y te quedas inmóvil...

El cantar de las espadas

  La espada aguarda en su funda A cada lado una de las lenguas candentes del acero Cargada y lista Como quien no quiere la cosa Prepara la última estocada Ahogada por el doble filo de la rabia Para perforar a la rosa agonizante Que ante la visión del peligro se deshoja Y desenfunda la vaina escondida entre sus pétalos. ¿Quién saldrá a su encuentro? De tragedias contenidas en la pena Deseosas de hacer el cuento De como se salvaron en el último segundo Mutilando tras de sí el porvenir dudoso Que dibujaban con letras de destino Mis pasos errantes en la arena Del desierto traicionado Presuroso de lucir nuevos estandartes Chocarán muchas veces las espadas, Y las chispas que salten Alumbrarán sin proponérselo La mañana sombría donde fallaste a tu palabra Y todavía me faltas alrededor de la cicatriz Donde el puñal atravesó como esquirlas en el pecho Para dejar en su recuerdo una herida reacia a sanar Hasta que te desangres E inicie la próxima batalla En la que ya no estaré. (José Manuel...

Tres Poemas de Plácido. La sátira... la épica... el dolor

Las Faltas Fáltale, Silvio, paz al bandolero, Talento al tonto, suerte al desgraciado, Ropa al poeta, gloria al condenado, Sanidad de conciencia al usurero, Bonanza en la borrasca al marinero, Vida al difunto, gusto al mal casado, Quietud al inexperto enamorado, Y amigos al hinchado caballero, Razón al pobre, pesadumbre al rico, Caridad compasiva al escribano, Velocidad al mísero borrico, Al enfermo salud, males al sano, Novia al sortero, a la pelada trenza, A tu esposa virtud, y a ti vergüenza. Jicotencal Dispersas van por los campos Las tropas de Moctezuma, De sus dioses lamentando El poco favor y ayuda Mientras, ceñida la frente De azules y blancas plumas, Sobre un palanquín de oro Que finas perlas dibujan, Tan brillantes que la vista, Heridas del sol, deslumbran, Entra glorioso en Tlascala  El joven que de ellas triunfa. Himnos le dan la victoria, Y de aromas le perfuman Guerreros que le rodean, Y el pueblo que le circunda; A que contestan alegres Trescientas vírgenes puras: –B...