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Tres Poemas de Plácido. La sátira... la épica... el dolor


Las Faltas

Fáltale, Silvio, paz al bandolero,
Talento al tonto, suerte al desgraciado,
Ropa al poeta, gloria al condenado,
Sanidad de conciencia al usurero,

Bonanza en la borrasca al marinero,
Vida al difunto, gusto al mal casado,
Quietud al inexperto enamorado,
Y amigos al hinchado caballero,

Razón al pobre, pesadumbre al rico,
Caridad compasiva al escribano,
Velocidad al mísero borrico,

Al enfermo salud, males al sano,
Novia al sortero, a la pelada trenza,
A tu esposa virtud, y a ti vergüenza.


Jicotencal

Dispersas van por los campos
Las tropas de Moctezuma,
De sus dioses lamentando
El poco favor y ayuda
Mientras, ceñida la frente
De azules y blancas plumas,
Sobre un palanquín de oro
Que finas perlas dibujan,
Tan brillantes que la vista,
Heridas del sol, deslumbran,
Entra glorioso en Tlascala 
El joven que de ellas triunfa.
Himnos le dan la victoria,
Y de aromas le perfuman
Guerreros que le rodean,
Y el pueblo que le circunda;
A que contestan alegres
Trescientas vírgenes puras:
–Baldón y afrenta al vencido,
loor y gloria al que triunfa–
Hasta la preciosa plaza
Llega, donde le saludan
Los ancianos senadores
Y gracias mil le tributan.
Mas ¿por qué veloz el héroe,
Atropellando la turba,
Del palanquín salta y vuela
Cual rayo que el éter surca?
Es que ya del caracol
Que por los valles retumba,
A los prisioneros, “muerte…”
El eco sonante anuncia.
Suspende a lo lejos hórrida 
La hoguera su llama fúlgida,
De humanas víctimas ávida,
Que bajan sus frentes mustias.
Llega, los suyos al verle
Cambian en placer la furia, 
Y de las inhiestas picas
Vuelven al suelo las puntas.
–¡Perdón!– exclama, y arroja
Su collar, los brazos cruzan
Aquellos míseros seres
Que vida por él disfrutan.
–Tornad a Méjico, esclavos;
Nadie vuestra marcha turba,
Y decid a vuestro amo,
Vencido ya veces muchas,
Que el joven Jicotencal
Crueldades como él no usa,
Ni con sangre de cautivos
Asesino el suelo inunda.
Que el cacique de Tlascala
Ni batir ni quemar gusta
Tropas dispersas e inermes,
Sino con armas, y juntas.
Que arme flecheros más bravos
Y me encontrará en la lucha,
Con solo una pica mía
Por cada trescientas suyas:
Que tema el funesto día
Que mi enojo a punto suba; 
Entonces, ni sobre el trono 
Su vida estará segura:
Y que si los puentes corta
Porque no vaya en su busca,
Con cráneos de sus guerreros 
Calzada haré en la laguna.–
Dijo, y marchose al banquete
Do está la nobleza junta,
Y el néctar de las palmeras
Entre vítores se apura.
Siempre vencedor después,
Vivió lleno de fortuna;
Mas como sobre la tierra
No hay dicha completa nunca,
Vinieron atrás los tiempos 
Que eclipsaron su ventura,
Y fue tan triste la muerte,
Que aún hoy se ignora la tumba
De aquel ante cuya clava
Barreada de áureas puntas
Huyeron despavoridas
Las tropas de Moctezuma.

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A la justicia
(Amor platónico)

En el ama, cual lucero
Refulgente y peregrino,
Tengo el retrato divino
De la verdad que venero:
En vano encontrar espero
Esa belleza ideal,
Y a la mansión celestial
Ir  a buscarla deseo
Porque en la tierra no creo
Que exista el original.

Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido)

Poemas transcritos del libro Poesías Selectas de Plácido, edición Cultural, S. A. Habana, 1930.

Tarde de viernes 12 de junio, 2020.
5:41 pm

Imagen: Radio Metropolitana


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